Franquicias:
¿Me veo vendiendo ropa de niños, dirigiendo a un grupo de personas o en los fogones de una cocina de un restaurante durante los próximos veinte años de mi vida? Estas son algunas de las preguntas que todo interesado en abrir una franquicia debe hacerse antes de lanzarse a la piscina. Àngel Amat, de Franquicias FDS Consultores, explica que "el franquiciado es quien realmente va a desarrollar el negocio y de él dependerá el éxito o el fracaso", asegura. El modelo empresarial de las enseñas aporta un negocio con experiencia, "pero si el éxito estuviese asegurado, no se abrirían enseñas, porque el franquiciador se quedaría todas", añade Amat.
El dinero es, precisamente, otro de los puntos clave a la hora de realizar una inversión en una franquicia. Cuando éste no es un problema, "una cadena grande tiene más fiabilidad por la imagen de marca que transmite al cliente y resta incertidumbres a la hora de abrir un negocio por su capacidad de atraer clientes", asegura Oroquieta, que también comenta a favor de cadenas menos conocidas que "todas las grandes empezaron siendo pequeñas".
Dentro del mundo de la franquicia hay que diferenciar entre redes que ofrecen modelos de negocio de futuro de las que no. "Las enseñas que quieren crecer a toda costa no son buenos compañeros de viaje", afirma Amat. En su opinión, es mejor plantearse encontrar un proyecto empresarial con unos planes y estructuras definidas, así como exigir claridad en los pagos que se deben realizar al franquiciador. "También es muy importante que exista feeling entre el franquiciado y las personas que hay detrás de la cadena para asegurar que el contacto va a ser fluido, porque son éstas las personas con las que vas a trabajar", dice Amat.
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